Lavalle, cuna y corazón del vino casero argentino

Costa de Araujo y una historia que transformó esfuerzo, identidad y pasión en un modelo vitivinícola reconocido a nivel nacional e internacional


Recorriendo el departamento de Lavalle, llegamos al distrito de Costa de Araujo para encontrarnos con una de esas historias que explican por qué este territorio es hoy sinónimo de identidad, trabajo colectivo y amor por el vino. Allí entrevistamos a Miriam Quiroga, hija de productores y una verdadera referente del mundo vitivinícola, cuyo compromiso y visión fueron claves para posicionar a Lavalle como la Capital Nacional del Vino Casero.

Miriam, reconocida por su incansable labor en el segmento del vino casero, cumple un rol fundamental como jefa de coordinación entre el área municipal y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). del programa de vinos caseros. Desde ese lugar, fue protagonista de un proceso que, con el paso del tiempo, se transformó en un modelo a seguir para pequeños elaboradores de todo el país.

Hace más de 23 años, comenzó un trabajo silencioso pero profundo: darle identidad al vino casero, jerarquizarlo y posicionarlo en el mercado. Un camino que implicó mucho más que producir vino. Los elaboradores entendieron la importancia de capacitarse, perfeccionarse, asociarse y consolidarse como grupo, lo que les permitió acceder a mejores beneficios: compra conjunta de insumos y maquinarias, capacitaciones técnicas y una mejora integral en los procesos de elaboración.

Ese crecimiento también se reflejó en los detalles: etiquetas más cuidadas, botellas mejor presentadas y una fuerte presencia en ferias y eventos, donde el vino casero comenzó a ocupar un lugar destacado en la mesa del consumidor.

Los cambios normativos impulsados por el INV marcaron otro hito importante. Pequeños elaboradores que producían alrededor de 4.000 litros, hoy pueden alcanzar una capacidad de hasta 12.000 litros, un logro enorme que abrió nuevas posibilidades y fortaleció al sector.

En 2009, como parte de las políticas de acción, se creó el Primer Seminario de Elaboradores de Vino Casero, con un objetivo claro: no solo incluir a los productores de Lavalle, sino extender la experiencia a la provincia y al país, generando un espacio de capacitación y mejora colectiva. Aquella primera edición reunió a más de 100 elaboradores de distintos puntos de Argentina, elevando significativamente el nivel del vino casero.

Hoy, ese camino recorrido permitió conformar un banco de muestras con vinos de todo el país, y con el tiempo, la experiencia de Lavalle trascendió fronteras. Delegaciones de México y Chile comenzaron a visitar el departamento para conocer este modelo de trabajo, y Miriam fue invitada a dictar talleres en México, en la Universidad de Parra de la Fuente, considerada la cuna de los viñedos de ese país.

Así, aquel seminario inicial evolucionó y se transformó en un Seminario Latinoamericano de Vino Casero, del que actualmente participan países como México, Bolivia, Chile, Colombia y Perú, entre otros. Lavalle pasó a ser un referente continental, un ejemplo de cómo el trabajo conjunto, la capacitación y el arraigo cultural pueden transformar una actividad tradicional en un verdadero orgullo regional.

El vino casero es, ante todo, vino elaborado con pasión y con amor, y eso se percibe en cada copa. Al momento de la degustación aparece un sabor genuino y directo, donde se reconoce el gusto a uva, a fruta real y a un proceso natural. No hay atajos: la calidad nace del cuidado en cada etapa, desde la temperatura adecuada, el momento exacto de la cosecha y la elaboración inmediata, cuando la uva aún está fresca y expresa todo su potencial. Cada botella refleja el terruño y el trabajo artesanal de quien lo elabora, y ese carácter se expresa también en la diversidad, ya que Lavalle ofrece un abanico de varietales tan amplio como interesante, como Bonarda, Malbec, Cabernet Sauvignon, Torrontés, Chardonnay, Pedro Giménez, Syrah, entre otros, variedades que encuentran en el vino casero una forma auténtica de mostrar su esencia y consolidan una propuesta que combina tradición, identidad y calidad.




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