Monte Quesero: el sueño emprendedor que transforma la tradición en identidad y sabor

Desde Las Catitas, una familia apuesta al crecimiento, la innovación y el turismo rural, revalorizando la producción caprina y los sabores auténticos de Santa Rosa.


Desde Las Catitas, en el corazón productivo de Santa Rosa, emerge una historia que refleja con claridad el espíritu emprendedor de la región: Monte Quesero, una micro quesería rural que combina tradición, trabajo y visión de futuro.

A tan solo 300 metros de la Ruta 7, sobre calle Galigniana, este emprendimiento familiar comienza a consolidarse como un ejemplo de esfuerzo sostenido y apuesta por lo local. En una zona reconocida por sus delicatessen, como vinos, vermut, aceite de oliva y quesos de cabra, la propuesta suma valor con identidad propia, enfocándose en la producción caprina artesanal.

Juan junto a sus padres, Luis y Betina, en el establecimiento caprino “Montequesero”.

Detrás de este proyecto está Juan Antonio Abálsamo, quien junto a su familia decidió, hace cuatro años, transformar un sueño en realidad. Pero no se trata solo de producir: el objetivo es claro y ambicioso, rescatar la identidad regional y proyectarla hacia nuevas oportunidades.

“Estamos enfocados en mejorar la genética de los animales, aumentar la cantidad de cabras en producción y seguir creciendo en la elaboración de quesos”, expresa con orgullo. El emprendimiento trabaja con la raza anglo nubian, destacada por su adaptación al entorno y la calidad de su leche, un factor clave para lograr productos de excelencia.

En un clima desafiante como el de Las Catitas, estas cabras han demostrado ser una elección estratégica. Su capacidad de adaptación al pastoreo y la riqueza de su leche, con mayor concentración de sólidos y grasas, permiten obtener quesos de alto rendimiento y calidad superior. “No da tantos litros, pero lo que da es muy rendidor”, resume Abálsamo.

Actualmente, el tambo produce alrededor de 33 litros diarios, una etapa baja dentro del ciclo productivo, pero suficiente para elaborar quesos frescos y semiduros con impronta artesanal. Las variedades van desde opciones de sabor suave hasta propuestas más intensas, como las condimentadas con pimienta y merkén, que aportan un sello distintivo.

Sin embargo, el verdadero diferencial de Monte Quesero radica en su mirada a futuro. La familia proyecta abrir sus puertas al turismo rural, generando un espacio donde los visitantes puedan recorrer el establecimiento, conocer el proceso productivo y disfrutar de degustaciones que incluyan quesos y vermut.

“Queremos que la gente venga, conozca, pruebe nuestros productos y pueda quedarse a disfrutar”, adelanta. En esa línea, no descartan incorporar un espacio gastronómico que potencie la experiencia y convierta al lugar en un punto de encuentro para vecinos y turistas.

Quienes deseen descubrir estos sabores pueden adquirir los productos directamente en el tambo o en la Ciudad de Mendoza, en espacios como las tiendas de alimentos naturales “Micuy Ancestral” y “Verde Vida”, donde se promueve el consumo consciente y se fortalece el vínculo con productores locales, apostando a una alimentación más saludable y sustentable.

Monte Quesero no es solo un emprendimiento: es el reflejo de una forma de hacer, de creer y de construir. Una muestra de que, con trabajo, compromiso y visión, es posible transformar la materia prima en identidad, cultura y orgullo regional. En cada queso, hay una historia que crece, se fortalece y proyecta futuro.



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