Un homenaje que abraza el sueño vendimial de Lavalle
En la sucursal Churrico Lavalle, reina, virreina y candidatas fueron agasajadas en la recta final hacia la elección departamental. El encuentro reflejó el compromiso de la comunidad.
En la sucursal Churrico Lavalle, reina, virreina y candidatas fueron agasajadas en la recta final hacia la elección departamental. El encuentro reflejó el compromiso de la comunidad.
En la antesala de una de las noches más esperadas por el pueblo lavallino, la sucursal Churrico Lavalle, franquicia a cargo de Rodrigo y Roberto Santilli, abrió sus puertas para rendir un emotivo homenaje a las candidatas distritales que participarán en la elección del cetro departamental.

El encuentro estuvo cargado de emoción, abrazos sinceros y palabras de aliento. Fue un espacio donde no solo se celebró la belleza y elegancia de las jóvenes, sino también el compromiso, la preparación y el esfuerzo que cada una ha asumido al aceptar la responsabilidad de representar a su comunidad en la fiesta mayor de los mendocinos.

Entre los presentes se destacó la participación de Alejandro Videla, organizador de la tradicional Serenata de las Reinas, evento con más de una década de historia en el departamento, quien subrayó el profundo compromiso de Lavalle con sus raíces culturales y el acompañamiento constante a iniciativas que fortalecen la identidad local.

Familiares, coordinadores de Vendimia y allegados compartieron el agasajo, transformando la velada en un verdadero testimonio de unión. La actividad dejó en evidencia el valor del trabajo conjunto entre el sector privado y el Estado, demostrando que cuando las voluntades confluyen en un mismo objetivo, las tradiciones no solo se sostienen, sino que se proyectan con mayor fuerza.



La Vendimia no es simplemente una celebración: es identidad, historia y pertenencia. Es el reflejo del esfuerzo de quienes trabajan la tierra, de quienes mantienen vivas las costumbres y de quienes creen en la cultura como un puente de encuentro. Este homenaje fue mucho más que un reconocimiento; fue un gesto de acompañamiento y cariño hacia quienes hoy encarnan el sueño vendimial de Lavalle.


En cada sonrisa, en cada brindis y en cada palabra compartida se hizo palpable el espíritu de una comunidad que apuesta por sus tradiciones y entiende que estos gestos, aunque parezcan sencillos, son fundamentales para mantener encendida la llama vendimial.
Porque detrás de cada corona hay sacrificio, dedicación y amor por la tierra. Y Lavalle, una vez más, demostró que su corazón late fuerte cuando se trata de honrar su cultura, su historia y su gente.