Corrales Negros: legado familiar y tradición vitivinícola en Junín
Entre relatos que se remontan a tiempos sanmartinianos y una fuerte identidad familiar, la bodega Corrales Negros se consolida hoy como un emblema vitivinícola de Junín, con gran proyección
Entre relatos que se remontan a tiempos sanmartinianos y una fuerte identidad familiar, la bodega Corrales Negros se consolida hoy como un emblema vitivinícola de Junín, con gran proyección
Ubicada en el distrito de Los Barriales, en el departamento de Junín, la bodega Corrales Negros guarda en cada botella mucho más que vino: conserva historia, tradición y un profundo arraigo cultural. Situada en la intersección de El Altillo y Remedios de Escalada, este espacio se ha convertido en un verdadero símbolo de identidad local.
Con una amplia variedad de productos que incluyen vinos blancos, blanco dulce, tintos, borgoña, malbec y cabernet, la bodega ha logrado posicionarse no solo en Mendoza, sino también en mercados exigentes como la provincia de Córdoba, donde sus vinos tienen una importante demanda.

Detrás de este proyecto están Ernesto Consoli y Lucy Vignoni, quienes llevan adelante la misión de mantener vivas las tradiciones familiares en uno de los sitios más emblemáticos de la zona. En diálogo, compartieron los orígenes del nombre “Corrales Negros”, que remite a dos versiones transmitidas de generación en generación. Por un lado, se cuenta que antiguos corrales de la zona se incendiaron, quedando sus estructuras tiznadas, lo que dio origen al nombre. Por otro, existe la versión de que estos corrales eran pintados con brea para su conservación, lo que también les otorgaba ese característico color oscuro.

Pero la historia del lugar se remonta aún más atrás, hasta la época del General José de San Martín, quien transitó esta región. Otro de los aspectos más significativos que compartieron es la presencia de una antigua figura de arcilla de la Virgen de la Luz. Según relatan, el prócer era devoto , cuya imagen fue traída desde Chile y hoy se encuentra en la iglesia de Los Barriales. Considerada protectora de los viajeros, tuvo su primera ermita en esta zona, cuando el lugar funcionaba como una antigua posta de paso, un espacio cargado de historia y espiritualidad.

Ernesto comenta que esta propiedad fue adquirida por su padre hace más de 40 años y que anteriormente pertenecía a la familia Cremaschi, oriunda de San Rafael. Desde entonces, el lugar se ha ido transformando sin perder su esencia, transmitiéndose de generación en generación como un verdadero patrimonio familiar. Hoy, es una bodega que elabora un vino con historia e identidad propia.

Hoy, Corrales Negros no solo representa una marca de vinos, sino también una forma de vida. Junto a hijos y nietos, la familia continúa fortaleciendo este proyecto que combina producción, historia y tradición, manteniendo viva la memoria de sus raíces y proyectándola hacia el futuro.