Puntapié Inicial: una historia de amor, vocación y legado que sigue vivo

Tras la partida de Roberto, su compañera de vida decidió continuar “Puntapié Inicial”, sosteniendo con valentía una historia construida durante casi cuatro décadas.


Sandra nacida en la ciudad de Mendoza, su historia cambió para siempre en 1986, cuando conoció a Roberto Musicmann, el gran amor de su vida. Juntos iniciaron un camino que los llevó a recorrer distintas ciudades de Buenos Aires, Córdoba,  hasta finalmente elegir San Martín como el lugar donde echar raíces. Allí construyeron no solo un hogar, sino también una vida compartida durante 39 años, marcada por el amor, el esfuerzo y los sueños en común.

Hace más de cuatro décadas, en la ciudad de Córdoba, Roberto Musicmann dio sus primeros pasos en el mundo de la comunicación con su programa “Puntapié Inicial”. Lo que comenzó como una inquietud, pronto se transformó en una verdadera pasión: las noticias, la opinión de la gente, la política y la actualidad se convirtieron en su motor. Él mismo se definía como un “opinólogo”, pero su compromiso y autenticidad lo llevaron a ganarse un lugar y el respeto de sus colegas en los medios.

Con el paso de los años, su voz también se hizo fuerte en San Martín, donde el programa pasó por distintas emisoras locales como Digital Vox, Santa María, Única 100.1 y, en su última etapa, Radio Latina 100.5 FM. Su labor periodística trascendió la radio: realizó coberturas para las municipalidades de Junín y San Martín, así como también para la Cámara de Diputados de Mendoza.

A lo largo de su trayectoria, entrevistó a importantes figuras de la política y la sociedad, entre ellos Luis Petri, Gabriela Michetti, Julio Cobos, Rodolfo Suarez, Alfredo Cornejo, Mario Abed y Raúl Rufeil, además de referentes del ámbito cultural y social. Su mirada, siempre cercana a la gente, dejó una huella profunda.

Mientras él encontraba en la radio su “cable a tierra”, ella desarrollaba su vocación como docente de inglés en distintas escuelas. Sin embargo, en los últimos años, sus caminos comenzaron a unirse también en el aire: lo acompañó en coberturas, eventos y, poco a poco, se animó a participar del programa, aprendiendo la dinámica de un mundo que hasta entonces observaba desde otro lugar.

Pero en junio del año pasado, la vida dio un golpe inesperado. Roberto partió, dejando un vacío imposible de llenar. “Sentí que mi vida se iba con él”, confiesa, reflejando el dolor de una pérdida que trasciende las palabras. Sin embargo, también quedó la certeza de que su legado perdura en cada persona que lo conoció, lo respetó y lo quiso.

Fue entonces, en agosto, cuando decidió dar un paso enorme: continuar con “Puntapié Inicial”, el programa que fue el alma de Roberto. Cada jueves, en Radio Latina 100.5 FM, se enfrenta al desafío de sostener ese espacio durante 90 minutos, con emoción, respeto y una enorme responsabilidad. No fue fácil, pero el amor y el compromiso fueron más fuertes.

En este nuevo camino no está sola. Cuenta con el acompañamiento de amigos de Roberto, como Randy Illanes, quien forma parte de la conducción y la ayuda a mantener vivo ese espíritu que marcó al programa desde sus inicios.

El reconocimiento a la trayectoria de Roberto no tardó en hacerse presente. En noviembre de 2025, recibió una distinción en su nombre por parte del diario digital Cultura y Sabores, en Santa Rosa y San Martín. Poco después, la Dirección de Deportes de San Martín también lo homenajeó como periodista destacado, reafirmando el valor de su trabajo y su impacto en la comunidad.

Hoy, con emoción y valentía, ella sigue adelante. Sabe que no es fácil, que hay mucho por aprender y un largo camino por recorrer. Pero también sabe que cada programa, cada palabra al aire, es una forma de honrarlo.

“Me dejó una gran mochila”, dice. Y en esa mochila no solo hay desafíos, sino también amor, historia y un legado que decidió abrazar.

Porque a veces, el mejor homenaje no está en las palabras, sino en continuar aquello que el otro soñó. Y en cada emisión de Puntapié Inicial, ese sueño sigue más vivo que nunca.




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