Análisis de Franco Fatori: “Mi Rivadavia es así”, una Vendimia de identidad, memoria y emoción
Un relato escénico que unió tradición y presente, con homenajes, símbolos y fuerte protagonismo del pueblo.
Un relato escénico que unió tradición y presente, con homenajes, símbolos y fuerte protagonismo del pueblo.
Hablar de la Vendimia Departamental de Rivadavia es hablar de identidad, de memoria compartida y de un pueblo que se reconoce en cada gesto artístico. “Mi Rivadavia es así” no es solo un título: es una declaración de pertenencia.
Desde el comienzo, el guion propone un clima emotivo y esperanzador. Los frutos vuelven a acercarse al pueblo, racimos de sol, esperanza y plegarias. En ese marco, la Vendimia se presenta como refugio y celebración, como abrazo colectivo que ampara a los nuestros.
Cuando la fiesta parecía iniciada nos encontramos con un saludo pensado para el pueblo rivadaviense. La voz conductora, cálida y clara marca el pulso de la noche y acompaña cada momento del relato, guiando al público por un viaje que combina emoción, historia y futuro. La Reina Departamental 2025 Celeste Rocamora.
El primer gran eje es el agua. Representada de manera sensible por niños y jóvenes, el agua aparece como origen y sustento, recordándonos su valor fundamental en Mendoza y, especialmente, en Rivadavia. No es un recurso más: es vida, es trabajo, es posibilidad. Con telas se decora el escenario y las pantallas acompañan con un gran juego visual.
Luego, el guion nos lleva a los inicios del pueblo, a la Rivadavia de esfuerzo y sacrificio. Se destaca a la gente trabajadora, a los oficios, a las tradiciones que dieron forma a nuestra identidad. Se nos recuerda, con sencillez y verdad, que la alegría de un pueblo nace del trabajo cotidiano y silencioso.
La llegada de las tierras lejanas abre paso a la inmigración, a los colores, a los aromas y a las músicas del mundo. Italia y España dialogan en el escenario, como competencia para alentar cuantos descendientes viven vendimia esa noche, herencia viva que se mezcla y se transforma en cultura local. El escenario se enciende y comenzamos un viaje de ritmos musicales que enriquecen el relato vendimial.
La mención y presencia de una batería... Claro, es el querido Francisco "Bocha" Boschini en las pantallas. Un referente cultural que quedará en el recuerdp para toda Mendoza. Ese momento se vive como un acto de profundo respeto. No hace falta exagerar: su nombre, su historia y su vínculo con el pueblo hablan por sí solos. El guion entiende que honrar a quienes dejaron huella es también una forma de agradecer y de mirar hacia adelante con raíces firmes.
Y claro que si hablamos de cultura, el escenario se enciende de nuestra Francisca Jahan, la primera reina Nacional de la Vendimia Rivadaviense, y en las pantallas comenzamos a hacer un recorrido por nuestras representantes, mujeres mendocinas, forman parte de este momento Viviana Lucero, Nury, Nilda Aro, Dana Otero y Julieta Lagos bajando las escaleras de este imponente escenario (Reinas Nacionales mandato cumplido)
La irrupción de la tormenta se transforma en uno de los momentos más simbólicos de la noche. Cruces de sal, con esperanza nuestra Vendimia es más fuerte. Como la vid, que resiste, se adapta y vuelve a dar fruto, la celebración demuestra que está hecha de convicción y amor por la tierra.
Esa esperanza tiene nombre, Virgen de la Carrodilla...
Ingresa nuestra patrona de los viñedos junto a San Isidro Labrador. No se trata únicamente de una referencia religiosa, sino de una manifestación profunda de la fe popular ligada al trabajo de la tierra. Nuestros artistas sueltan globos blancos al cielo mendocino y de fondo una dulce voz le canta a aquella ilusión de hombres y mujeres que trabajan la tierra.
La música en vivo ocupa un lugar central. Artistas Nacionales se integran con respeto y jerarquía, Baglietto-Vitale presentan "La vida es una moneda" aportando emoción y calidad. La Vendimia crece cuando confía en sus artistas, y este guion lo entiende y lo celebra.
Claro, llegaron los infaltables caporales con sus trajes y cascabeles para darle otro tipo de color al escenario para lanzarnos al tango y un camino más que cultural por nuestra peatonal y plaza Departamental para conocer a nuestros referentes, aquellas personas que hacen grande a Rivadavia.
Silencios si los hay, las luces del escenario forman la bandera Argentina, nuestros artistas aparecen, marcan un camino y suena la gran Mercedes Sosa anticipando a nuestros veteranos... Héroes de Malvinas
Carlos y José descienden con una bandera Argentina y llevándose los aplausos de todo un predio a aquellos jóvenes que eran soldados y recordando a Gerardo Nicolas en la pantalla. No es un recurso escénico: es memoria viva.
Rivadavia Joven aparece con fuerza, mostrando un departamento que no se detiene. Juventud, danza, expresión artística, patin y compromiso cultural se combinan para demostrar que el presente dialoga con la historia y proyecta futuro. Tradición y modernidad conviven sin conflicto.
El cierre vendimial reúne todo lo esencial: niños, colores, reinas, emoción. No como competencia, sino como celebración colectiva. La coronación es el broche de una historia compartida, donde cada artista, cada bailarín y cada vecino tiene un lugar.
En lo personal, esta Vendimia marca un crecimiento notable. Más artistas en escena, música en vivo a nivel Nacional, diversidad estética y un fuerte sentido de identidad. En el marco de los 90 años de Vendimia en Rivadavia el mensaje fue claro: tenemos talento, tenemos historia y tenemos futuro.
Rivadavia convive, recuerda y celebra.
Crece con su gente, con su cultura y con sus artistas.
Y cuando el telón baja, queda la certeza:
Mi Rivadavia es así. Y así se muestra, con orgullo.
“Mi Rivadavia es así”
